Víctor De La Hoz
08 de agosto de 2023
Villa, así lo llamaba la muchachada del barrio. Lo conocí cuando ambos éramos unos adolescentes, sus padres residían en el barrio de Santa Ana, Calle 13 Oeste, cerca de la Escuela Carlos A. Mendoza, en un edificio de mampostería. Era la época de los años 1960-70, el grupo de los muchachos que vivimos en calle 14 Oeste, hicimos una buena amistad con Villa, como era costumbre en los barrios. Nos reuníamos en horas de la tarde y noche, en la acera de la esquina, donde estuvo ubicada La Farmacia Lombardo, él siempre tuvo un saludo muy cordial y amigable con el grupo.
Siempre acostumbraba hacer un alto para conversar, y chistear con los muchachos. Era muy jovial y alegre fue una persona que supo hacer amistad, y mantuvo la humildad.
Recuerdo cuando pasaba con su uniforme del equipo de fútbol, y sus tacos que los llevaba en sus manos rumbo a la cancha de su amada Plaza Amador. Fue siempre un deportista. Su pasión el fútbol, deporte en cual se destacó. También era un amante de la música de salsa, perteneció al famoso Club La Fania, creado en la Plaza Amador por el Top-Ten que tenía esta agrupación musical en los años setenta.
Tenía una buena y cercana amistad con los hermanos Hugo Sánchez y Ricardo Sánchez jugaban fútbol ambos vivían en la Calle 14 Oeste frente a la Escuela José Manuel Hurtado. Por esa amistad con los hermanos Sánchez, a quienes frecuentaba hizo amigos con el grupo de jóvenes de Calle 14 Oeste.
Al pasar el tiempo, me entero que Villa incursionó en el mundo de las letras, y en una ocasión me lo encuentro en una conferencia de prensa de la Autoridad de Turismo (ATP), cuando el cantautor Rubén Blades, era el ministro del ramo. Laboró en Relaciones Públicas de la ATP, como fotógrafo.
Allí conversamos sobre su proyecto de escribir un libro, sino me equivoco el título, La Nueve, referencia al arma 9 milímetro, Publicado en el 2008. Le siguieron otros libros en honor al 9 de enero (2013), sobre estos sucesos sangrientos e históricos de 1964.
Y para mí, fue motivo de alegría y sorpresa conocer otras obras de su autoría como: Cuentos, Leyendas y Tradiciones (2019), Crónicas, 100 años del Canal de Panamá (2014), Runnels, el verdugo del ‘Yankee Strip’, (2012) y Correoso Arrabal Ardiente, (2012).
Fue periodista de turismo y un destacado fotógrafo profesional.
En el año 2003 obtiene un diplomado de Creación Literaria, en la Universidad Tecnológica de Panamá.
En tanto en el 2005, gana la primera mención de honor en el concurso MAGA en cuentos breves.
No descansó su última obra “Tarot de Sangre”, la publicó en julio del año 2022.
Para su gente del barrio que lo vio crecer en ese ambiente deportivo, con su dirigente León “Cocoliso” Tejada fue un orgullo ver los logros alcanzados por Villa.
Era un narrador de las vivencias históricas del barrio con un estilo propio. Las acompañaba con anécdotas que hacían recodar a muchos que vivieron en el barrio, y quedaron plasmadas para la historia.
Este talento Villa, lo tenía oculto, pero descubrí que el amor por la letra nace, porque era un amante de la lectura desde muy joven. Eso me lo confirmó Hugo Sánchez, en una ocasión que coincidimos en una barbería.
Hace unos meses atrás me encontré con Villa, en la terminal de buses de Albrook, iba con su cangurera nos saludamos y conversamos un rato. Y me dice Víctor, hay que estar pendiente y darle seguimiento a la venta de los libros. Yo le respondo eso tiene que ser así Villa, porque así uno sabe como están las ventas.
Luego me dice por eso voy a la librería El Hombre de la Mancha (Albrook Mall), para hacer esa diligencia. Nos despedimos con un estrechón de mano.
Andrés Villa, ha dejado huellas muy marcadas en el mundo de las letras, y en el deporte.
Los plazinos siempre lo recordarán por sus logros alcanzados, y orgullosos que un hijo del barrio haya triunfado.
Los libros perduran. ¡Hasta luego Villa!
*Periodista.
Fuente: EL METRO DE PANAMÁ
No hay comentarios:
Publicar un comentario